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Estos profesionales sacuden los árboles genealógicos para hallar sospechosos de delitos

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Después de que una mujer de 79 años fuera violada en su propia casa, la genealogista genética CeCe Moore tuvo que trabajar rápido. El atacante todavía andaba suelto.

Su mente se aceleró. “Tengo que encontrarlo ahora, antes de que vuelva a atacar”, pensó. “Sentí que era una situación de vida o muerte”.

La policía le había pedido que identificara al violador en el ataque de abril en St. George, Utah. La idea era conectar su ADN a una base de datos pública, y encontrar su árbol genealógico. Tal vez así podrían deducir su nombre.

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“Comencé a sudar”, narró Moore. “Sentí que debía atravesar una jungla oscura solo para resolver eso”.

Moore y su equipo rápidamente brindaron un nombre. La policía pronto arrestó a un sospechoso.

Moore, graduada de Mt. Carmel High School, en Rancho Peñasquitos, es uno de los nombres más importantes en genealogía genética, una técnica que apareció en los titulares nacionales en 2018 como una herramienta para ayudar a identificar a sospechosos de violaciones y asesinatos de alto perfil, siendo el más conocido de ellos el presunto Golden State Killer (el ‘Asesino del Estado Dorado’).

Moore es reconocible por el programa documental de PBS “Finding Your Roots, with Henry Louis Gates Jr.”, en el cual ayuda al erudito de Harvard a profundizar en la ascendencia de celebridades y personas notables. También se ha convertido en una experta en casos de personas que intentan identificar a sus padres biológicos.

En 2016, su trabajo fue presentado en “20/20”, de ABC, en donde descubrió que tres recién nacidas que habían sido abandonadas en Los Ángeles, en la década de 1980, tenían la misma madre.

Moore se unió recientemente a Parabon NanoLabs, con sede en Virginia, para dirigir su unidad de genealogía forense. En septiembre, la compañía comunicó que había resuelto 10 casos en los primeros 100 días de trabajo.

El propio campo de la genealogía genética tuvo un año exitoso en 2018.

El método hizo su gran debut como una herramienta de resolución de delitos en abril, con el anuncio de que se lo había empleado para atrapar a Joseph James DeAngelo, el presunto Golden State Killer, llamado así por una larga serie de delitos, que incluyeron más de 50 violaciones y al menos 13 asesinatos en todo California, desde 1974 hasta 1986.

Así es como funciona: la policía carga el ADN de una escena del crimen en una base pública de perfiles de ADN y busca una posible coincidencia. Si hay suficiente conexión familiar entre la muestra de la escena del crimen y un perfil en la base de datos, un genealogista genético, como Moore, podría obtener un nombre del árbol genealógico.

Moore ha identificado sospechosos en más de dos docenas de casos hasta el momento. “Esto es solo el comienzo de la genealogía genética y la aplicación de la ley”, consideró la experta, en diciembre. “Sabía de su potencial todo el tiempo. Supe durante mucho tiempo que esto iba a ocurrir”.

Moore dijo que, en todos los casos en los que ha trabajado, solo una vez el nombre que proporcionó a la policía coincidió con alguien que ya estaba en la lista de sospechosos de las autoridades.

La policía no realiza arrestos basados únicamente en los nombres que brindan los genealogistas. Cuando tienen uno, la investigación continúa. “En realidad, solo les estamos dando una pista altamente científica”, señaló Moore.

En Carlsbad, ese tipo de pista resolvió un caso pendiente.

Hallar un asesino en Carlsbad

Barbara Rae-Venter, la genealogista genética que ayudó a resolver el caso del Golden State Killer, se retiró luego de una carrera como abogada de patentes. Este nuevo trabajo “es un pasatiempo”, le dijo al San Diego Union-Tribune, en noviembre pasado.

Su ‘pasatiempo’ también proporcionó algunas respuestas para una familia Carlsbad, que perdió a una hija a manos de un asesino en el Día de San Valentín de 2007.

Jodine Serrin, de 39 años, tenía una discapacidad de desarrollo pero mostraba un alto rendimiento, y vivía en un apartamento cerca de la casa de sus padres. Hace casi 12 años, los Serrin pasaron por el departamento y encontraron a su hija sin vida, desnuda y golpeada, en su cama.

Después de que Rae-Venter identificó a DeAngelo como el sospechoso en el caso del Golden State Killer, la policía de Carlsbad apeló a ella en busca de ayuda para este caso. La mujer tomó las pruebas de ADN de la escena del crimen y las rastreó hasta llegar a un hombre de Oceanside, a quien consideró como el atacante más probable.

El sospechoso, que tenía 38 años en el momento de la muerte de Serrin, se había quitado la vida en 2011.

Antes del trabajo de Rae-Venter en el caso, los detectives “no tenían a nadie para considerar” como un posible culpable, explicó en noviembre pasado Greg Koran, teniente de la policía de Carlsbad.

Este fue el primer caso conocido en el área de San Diego que se resolvió utilizando la genealogía genética.

Sonsacar el nombre de un asesino

Las pruebas genéticas al estilo ‘hágalo usted mismo’ se han vuelto populares en los últimos años. Compañías como Ancestry o 23andMe ofrecen kits que se pueden pedir en línea. Los usuarios rozan el interior de una mejilla y colocan el hisopo en un tubo, luego lo envían por correo a la empresa, para su análisis.

Después, las compañías examinan las muestras y proporcionan al cliente un perfil de su ADN.

Estas compañías no cargan información de ADN de sus clientes en las bases de datos públicas, y no trabajan con la policía. Pero los clientes, si lo desean, pueden cargar su perfil de ADN en una base de datos pública: GEDmatch, creada por científicos ciudadanos, es la más grande.

Una vez que cargan sus perfiles, las personas pueden buscar familiares que compartan partes de este. Los términos de servicio de GEDmatch dejan en claro que la información también está disponible para la policía que investiga delitos violentos, como violaciones o asesinatos.

Los genealogistas genéticos utilizan la evidencia de ADN para construir árboles genealógicos, trabajando hacia atrás a través de registros para encontrar ancestros de clientes que compartan genes con un sospechoso criminal.

Un par de primos terceros, por ejemplo, significa que las dos personas comparten un bisabuelo, lo cual proporciona un vínculo crucial que se puede usar para encontrar otros descendientes de ese antepasado compartido.

¿Y qué ocurre con la privacidad?

Para todos sus seguidores, la genealogía genética es todavía muy nueva como herramienta forense. No hay entrenamiento formal o certificación para este trabajo. Todavía no está probado en la corte; el tema es controversial.

Además, hay preocupaciones acerca de la privacidad y los derechos civiles. Este año, una abogada de ACLU argumentó en el Washington Post que cargar el ADN de una escena del crimen en una base de datos pública podría haber violado los derechos de privacidad de DeAngelo.

“Es posible que la gente no esté tan preocupada por una intrusión de este tipo cuando se trata de un asesino en serie”, escribió la abogada Vera Eidelman, “pero imaginemos las implicaciones de usar esta técnica para los ladrones o los intrusos”.

Ninguno de los arrestos en casos de genealogía genética de ADN en todo el país llegó a juicio, pero al menos uno terminó con una declaración de culpabilidad. En diciembre, en Indiana, un hombre admitió haber secuestrado, violado y matado a una niña de ocho años de edad, en Fort Wayne, en 1988. John D. Miller fue condenado a 80 años de prisión.

Moore y el equipo que dirige en Parabon NanoLabs lo habían identificado.

‘No habrá más Golden State Killers

Moore afirma que ayudó a resolver más de dos docenas de casos, incluidos dos en los que el sospechoso todavía estaba activo. Esos son la prioridad.

“Van a encabezar la lista de los 100 casos o más que estamos esperando”, dijo Moore. “Si podemos salvar una vida o evitar que una mujer sea violada, valdrá la pena”. Por eso tuvo noches de insomnio mientras trabajaba para identificar al sospechoso de la violación de la mujer de 79 años, en Utah.

“Si comienza a usarse antes en las investigaciones, no habrá más Golden State Killers”, remarcó Moore. “No habrá criminales de larga carrera porque vamos a atraparlos mucho más rápido”.

Figueroa escribe para el San Diego Union-Tribune.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.

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