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Donald Trump sabe exactamente lo que está haciendo

El candidato presidencial republicano Donald Trump mira hacia la multitud durante un evento el 23 de febrero en Reno, Nevada.

El candidato presidencial republicano Donald Trump mira hacia la multitud durante un evento el 23 de febrero en Reno, Nevada.

(Marcio Jose Sanchez / Associated Press)
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El sistema republicano finalmente despertó ante el peligro que enfrenta: a menos que algo cambie pronto, Donald Trump será el candidto de su partido a la presidencia. ¿Cómo es posible esto?

Como se ha detallado a menudo, Trump ha sido capaz de ganar las primarias con no más del 35% del voto porque el partido republicano está fragmentado. La mayoría que no apoya a Trump ha dividido sus votos entre los senadores Marco Rubio y Ted Cruz, y el gobernador John Kasich, entre otros.

Pero hay otra razón, menos obvia, por la que a Trump le está yendo tan bien: él ha resultado ser un candidato disciplinado con una estrategia clara. No es el misil sin rumbo que en algún momento pareció.

Sus ataques contra otros candidatos podrán haber parecido petulantes, pero ahora está claro que estaban planeados. Por mucho del año pasado, Trump concentró sus energías en Jeb Bush, quien por largo tiempo fue considerado el favorito.

Cuando Bush se perdió, Trump movió sus energías contra Cruz, quien estaba tratando de manera obvia de robarse votantes de Trump. No hubo nada aleatorio en la selección de sus blancos. “Ted ha estado conviviendo con los de arriba por mucho tiempo”, le dijo Trump a sus simpatizantes en enero, según el Wall Street Journal. “Es hora de bajarlo”.

Si el patrón se mantiene, el siguiente objetivo de Trump será Rubio, quien extraoficialmente ha sido designado como la esperanza del Gran Sistema. Pueden esperar que Trump advierta a los votantes que Rubio está en los bolsillos de los grandes donadores, que desesperadamente le están metiendo dinero a su campaña.

Además, como dijo Trump el año pasado (en el momento que Rubio estaba surgiendo): “Marco Rubio es como un niño.... Suda más que cualquier joven que jamas haya visto”.

La campaña de Trump ha sido un éxito estratégico en un sentido más discreto: en silencio se ha alejado de las posturas que podrían enajenar a demasiados votantes del partido republicano.

El magnate inmobiliario ha mantenido clara la escencia de su mensaje populista: dice que se deshará de los políticos “incompetentes”, detendrá la inmigración ilegal construyendo un muro entre la frontera de México y Estados Unidos, y dejará de “perder” ante otros países.

Y aunque solo un poco, también ha suavizado algunas de sus declaraciones más insólitas.

Después de enredarse con el papa Francisco acerca del tema migratorio la semana pasada, rápidamente llamó a una tregua. “El Papa es grandioso”, le dijo a los votantes de Carolina del Sur.

Después de recordar que el presidente George W. Bush mintió para llevar al país a la guerra con Irak en 2003, Trump le bajó de tono a su ataque. “Podría haber mentido. Tal vez lo hizo, o tal vez no. Tendrán que preguntarle”, dijo.

Tras sorprender a los votantes conservadores al defender a Planned Parenthood, prometió que bloquearía los fondos federales para ese grupo, si éste seguía ofreciendo abortos.

Y el polémico candidato incluso mostró cierta candidez hacia las agencias de noticias. “Nos encanta la prensa”, dijo en un evento la semana pasada. “Somos duros con la prensa; los he llamado de muchas formas”.

¿Se dan cuenta del patrón? Trump llama la atención de los medios al decir algo inaceptable, y luego se echa para atrás, como diciendo: no lo dije literalmente. Esa estrategia de “publicidad gratuita” le ha permitido a Trump dominar el debate.

Y él es más tradicionalista de lo que parece, cuando se trata de financiar su campaña y motivar a sus simpatizantes.

A menudo ha dicho que su campaña es “autofinanciada”, pero como otras tantas cosas que Trump afirma, eso no es completamente cierto. Alrededor de una tercera parte de lo que ha recaudado ha venido de donadores individuales.

Y aunque ha bromeado acerca de que el dinero gastado en comerciales de televisión probablemente es un desperdicio, su campaña ha hecho casi tantos anuncios como Cruz en Carolina del Sur.

Finalmente, mientras el sello de la campaña de Trump han sido los enormes eventos, él ha utilizado los nombres colectados en esos eventos para desplegar la antigua éstrategia de llamadas telefónicas para promover el voto en días de elección. “¿Qué es más productivo?”, preguntó su director de campaña en Carolina del Sur. “Tener 10,000 personas en una noche [en un evento], o tener 100 personas que vayan a tocar 5000 puertas y que la mitad de ellas estén vacías?”.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí

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