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Opositor Nasralla: “Soy la única esperanza que tiene el pueblo” de Honduras

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El candidato presidencial hondureño Salvador Nasralla denunció hoy que se está preparando un “fraude” para las elecciones presidenciales de noviembre en Honduras que le deja sin “ninguna” opción de ganar, y confió en que aún puedan retrasarse los comicios o añadirse garantías al proceso electoral.

En una entrevista con Efe en Washington, donde se reunió esta semana con representantes del Gobierno y el Congreso estadounidense, Nasralla reconoció que el fraude que, según él, se está fraguando para las elecciones del 26 de noviembre no le deja “ninguna” opción de ganar, pero dijo que aún así no piensa abandonar la carrera.

“Si yo me retiro de las elecciones, el pueblo me mata. Me linchan, porque soy la única esperanza que tiene el pueblo”, dijo.

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Nasralla, un presentador de televisión de 64 años, es el candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura en Honduras, una coalición de tres partidos de la oposición que acusa al Gobierno del presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, de orquestar un fraude electoral para lograr la reelección.

“Es una dictadura que con una reelección se va a consolidar, y eso es lo que nosotros no queremos”, subrayó.

Para Nasralla, Honduras ha entrado en un “estado de emergencia nacional” por la inminencia de “un nuevo fraude que está mucho más planificado y mucho más sustentado tecnológicamente que en 2013”, cuando Hernández fue elegido por primera vez, y la oposición está “de manos atadas” ante ese problema.

Según un sondeo publicado este mes por la empresa Cid Gallup, Nasralla está en segundo lugar en la carrera presidencial, con un 22 % de la intención de voto frente al 37 % del presidente Hernández.

No obstante, el candidato opositor aseguró que otras encuestas publicadas por medios “no controlados por el Gobierno” otorgan a su alianza “por lo menos al 70 % de la intención de voto del país”, y advirtió de que muchos hondureños se darán cuenta si Hernández “se roba” finalmente las elecciones.

“La gente sabe que yo tengo que ganar, y lo más probable es que reclame por ese triunfo”, aseveró.

Según la alianza opositora, coordinada por el expresidente hondureño Manuel Zelaya, “el 30 % del censo electoral está conformado por muertos o personas que viven afuera de Honduras”, y el Gobierno “utiliza su identidad para que vaya otra persona a votar”, explicó Nasralla.

También acusó al Gobierno de practicar “la compra de votos” por “alrededor de 30 dólares” por persona, y de recurrir a siete partidos “ficticios, creados por el presidente”, quien inserta en ellos “a gente de su partido” y se queda con los votos que obtienen.

Nasralla denunció, además, que la oposición no tiene “acceso al Tribunal Electoral, donde se hace el conteo de votos”, y que el sistema de transmisión de las actas de las mesas electorales no es fiable, porque no está auditado en ninguna etapa.

“Nosotros estábamos pidiendo que se hiciera un centro de cómputo paralelo, gobernado por los organismos internacionales, que pudiera comparar el resultado del Tribunal Electoral de Honduras”, apuntó.

A Nasralla le gustaría también que cada votante verificara su identidad “con huella dactilar”, pero sabe que “eso a estas alturas ya es físicamente imposible, si las elecciones son en noviembre”.

“Si alguien quiere que se instale la huella dactilar, eso tomaría unos seis meses a partir de ahora, se podrían hacer las elecciones en lugar de en noviembre, en marzo o en abril próximo”, para que sean “transparentes”, indicó.

No obstante, recordó que su propuesta de establecer “un centro de cómputo internacional independiente y neutral” que pueda contrastar los resultados oficiales es algo que “no requiere retraso”.

Nasralla rechaza la etiqueta de “populista” que le han impuesto algunos sectores en Honduras y se define como un político “de centro, un demócrata”, que defiende “la libre empresa” pero quiere también ver más “responsabilidad social” en su país.

En su programa de Gobierno está sustituir la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih) por un mecanismo similar a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), porque ésta última, controlada por la ONU, puede actuar sobre altos cargos gubernamentales.

Preguntado por si cree que, en el caso de que Honduras tuviera una comisión como la Cicig, el Gobierno de Hernández habría caído, Nasralla respondió: “Con absoluta seguridad”.

Durante su visita a Washington, Nasralla se reunió con el director para Centroamérica en el Departamento de Estado, Don Jacobson; además de con congresistas y asesores de senadores.

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